El dólar tuvo en 2025 su peor año en 50 años: esto es lo que realmente ganó terreno

El índice del dólar (DXY), que mide la fortaleza de la divisa estadounidense frente a una cesta de seis monedas, cayó entre un 9% y un 11% durante 2025 — su peor desempeño en más de cinco décadas, según coinciden varias casas de análisis. La Reserva Federal, por su parte, encadenó en diciembre de 2025 su tercer recorte consecutivo de tipos, situando el rango de referencia en el 3,50%-3,75%. Mientras tanto, el oro superó los 4.500 dólares por onza ese mismo mes, camino del máximo histórico que alcanzaría poco después.

Estos tres datos juntos —el peor año del dólar en 50 años, tipos a la baja, y el oro en plena escalada— convierten la pregunta especulativa del artículo original («¿quién está ganando realmente?») en algo que ya se puede responder, al menos para el año que acaba de cerrar, con cifras concretas en lugar de escenarios hipotéticos.

El dólar: una caída histórica que no es lo mismo que un colapso

Conviene ser precisos con lo que dicen realmente los datos oficiales. El informe COFER del FMI, la referencia más citada sobre composición de reservas mundiales de divisas, sitúa la participación del dólar en el 56,92% durante el tercer trimestre de 2025 — apenas por debajo del trimestre anterior, y lejos de cualquier colapso repentino. Para poner esa cifra en perspectiva histórica: en el año 2000, el dólar representaba en torno al 71% de las reservas mundiales. La tendencia de fondo es real y sostenida durante más de dos décadas, pero es gradual, no un desplome de un año para otro como podría sugerir la fuerte caída del DXY.

De hecho, un análisis reciente de FXStreet matiza algo importante: aunque el oro pudo haber superado a los bonos del Tesoro estadounidense como proporción de las reservas oficiales durante 2025, el propio FMI señala que ese cambio estuvo impulsado abrumadoramente por el efecto de la subida del precio del oro en sí, no por una decisión activa de los bancos centrales de abandonar el dólar. Es una distinción que el artículo original, escrito en términos más especulativos, no podía hacer con esta precisión.

Por qué cayó tanto el dólar en 2025, con las causas concretas

Los analistas coinciden en varios factores detrás de esta caída histórica: datos laborales estadounidenses más débiles de lo esperado, el aumento del desempleo, las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, y una preocupación creciente sobre la independencia de la propia Fed junto con la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos. Este último punto conecta directamente con algo que ya analizamos con detalle en nuestro artículo sobre la Fed en 2026: la propia independencia del banco central estadounidense se ha convertido en parte del debate del mercado, no solo un supuesto dado por hecho.

El oro: el veterano que no solo «vuelve a la conversación», sino que bate récords

El artículo original describía al oro como un activo que «recupera protagonismo» en momentos de incertidumbre, en términos bastante genéricos. Los datos de finales de 2025 y principios de 2026 son mucho más contundentes: el metal superó los 4.500 dólares en diciembre de 2025, y como ya explicamos con todo detalle en nuestro artículo sobre la corrección del oro en 2026, continuó subiendo hasta un máximo histórico de 5.598 dólares el 29 de enero de 2026, antes de iniciar una corrección posterior. El oro no solo «mantuvo relevancia», como decía el artículo original — protagonizó uno de los rallies más marcados de su historia reciente, coincidiendo casi exactamente con el peor año del dólar en cinco décadas.

El aspirante digital: no solo Bitcoin, también proyectos con nombre geopolítico propio

El artículo original hablaba de criptomonedas y CBDC de forma genérica como «el aspirante digital». Ya hemos cubierto con casos concretos y verificables cómo se está materializando esa competencia: la Ley GENIUS estadounidense regulando stablecoins vinculadas al dólar, y el lanzamiento de AxCNH, la stablecoin vinculada al yuan offshore que China ha impulsado desde Kazajistán, que analizamos con datos de adopción real en nuestro artículo sobre AxCNH y la desdolarización. Ninguno de estos dos proyectos ha desplazado al dólar como divisa dominante, pero ambos confirman que la competencia entre monedas digitales ya no es solo Bitcoin frente al sistema tradicional — es, cada vez más, una competencia entre grandes potencias por definir la infraestructura de los pagos digitales del futuro.

¿Quién está ganando realmente? La respuesta con los datos de 2025 sobre la mesa

El artículo original concluía que no había un único ganador, sino un proceso de diversificación. Los datos del año que acaba de cerrar confirman exactamente esa lectura, pero con matices que antes no existían: el dólar sigue siendo, con diferencia, la divisa dominante en reservas (56,92%) y en el comercio internacional, pero tuvo su peor año en 50 años en términos de fortaleza relativa. El oro no solo se mantuvo como refugio, sino que vivió uno de sus mejores rallies históricos. Y las alternativas digitales, lejos de ser un experimento marginal, ya cuentan con marcos regulatorios propios en ambos lados de esta competencia geopolítica.

Lo que Morgan Stanley espera para lo que queda de 2026

Un dato que conviene tener presente de cara a lo que resta del año: Morgan Stanley proyecta que el dólar podría perder otro 10% adicional durante 2026, citando la reducción de los diferenciales de tipos de interés entre Estados Unidos y otras economías, junto con las tendencias de desdolarización que ya se han descrito. Si esa proyección se cumple, la pregunta del artículo original sobre «qué elegirías para proteger tu patrimonio dentro de diez años» tendría una respuesta cada vez más clara en el corto plazo: probablemente no una única alternativa, sino la misma diversificación entre dólares, oro y activos digitales que el propio artículo ya recomendaba, ajustada según cómo evolucione cada uno de estos tres frentes durante el resto del año.

Con qué idea me quedo de este año de datos reales

A mi juicio, lo más revelador de repasar 2025 con cifras concretas en la mano es que confirma, con más precisión de la que permitía la especulación, la tesis central del artículo original: no hay un ganador único, pero tampoco es un empate estático — cada activo tuvo un año extraordinario a su manera. El dólar vivió su peor año en 50 años sin perder su posición dominante. El oro protagonizó uno de sus mejores rallies históricos. Y las monedas digitales, tanto las vinculadas al dólar como las vinculadas al yuan, pasaron de ser un debate teórico a contar con infraestructura regulatoria real en ambos bandos. La diversificación que recomendaba el artículo original ya no es solo una estrategia prudente por defecto — es, con los datos de este año, la lectura que mejor explica lo que realmente ha ocurrido.

Este artículo tiene fines informativos y educativos, no constituye asesoramiento financiero personalizado.

Fuentes: EBC Financial Group, Rankia, El Vocero, FXStreet, Mitrade, TradingView.

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