América Latina: por qué crece menos que el resto de emergentes (y dónde están las excepciones)

El Fondo Monetario Internacional confirmó en julio de 2026 lo que ya se veía venir: América Latina crecerá alrededor de un 2,4% este año, muy por debajo del 4,2% que registrará el conjunto de economías emergentes y en desarrollo. No es una caída dramática, pero sí un síntoma de algo más profundo: baja productividad, inversión limitada y condiciones financieras más restrictivas que en otras regiones emergentes, según el propio FMI.

Lo interesante no es tanto la cifra regional en sí, sino lo desigual que resulta país por país. Mientras algunas economías se desaceleran, otras están viviendo uno de sus mejores momentos en años gracias a fenómenos muy concretos: el nearshoring en México, el litio y el hidrógeno verde en Chile, o el boom fintech en Brasil y Argentina.

El mapa real del crecimiento en 2026

PaísCrecimiento previsto 2026Contexto
Argentina3,5%La economía de mayor crecimiento de la región
Brasil2,4%Resiliente pese a la desaceleración global
Perú2,8%Impulsado por minería y exportaciones
Chile2,4%Energías renovables e hidrógeno verde
Colombia2,3%Crecimiento estable, comercio diversificado
México1,6%Frenado por la incertidumbre del T-MEC

Fuente: Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la Economía Mundial, actualización de abril y julio de 2026.

La inflación regional también da una señal de alivio: el FMI proyecta que baje al 6,7% en 2026, frente al 7,6% de 2025, lo que debería aliviar algo la presión sobre el consumo interno en los próximos meses.

México: el nearshoring que no termina de despegar del todo

México es el ejemplo perfecto de que una buena noticia macro no siempre se traduce en el mismo ritmo para toda la economía. El país cerró 2025 con una inversión extranjera directa récord de 40.871 millones de dólares, y arrancó 2026 con otro máximo histórico en el primer trimestre: 23.591 millones de dólares, un 10,4% más que un año antes.

Empresas como Tesla, con su planta en Monterrey, o NVIDIA, Samsung y LG en el norte del país, han convertido a Nuevo León en el epicentro del nearshoring, con una ocupación industrial del 97,2% en sus parques. El sector automotriz y de electromovilidad concentra el 60% de los nuevos proyectos de inversión anunciados en 2026.

Pero hay un matiz que rara vez aparece en los titulares: cerca de 7 de cada 10 dólares de esa inversión reciente corresponde a reinversión de utilidades de empresas que ya estaban operando en México, no a capital completamente nuevo. Y de todo lo anunciado, apenas el 14,7% se ha convertido en obra real hasta ahora. Esto explica en parte por qué el FMI mantiene la previsión de crecimiento de México en un modesto 1,6% para 2026: la inversión llega, pero su traducción en crecimiento del PIB es más lenta de lo que sugiere el titular.

Chile: apostar por la energía como ventaja competitiva

Chile combina dos activos que pocas economías en el mundo tienen a la vez: el desierto de Atacama, con una de las radiaciones solares más altas del planeta, y una de las mayores reservas de litio del mundo. El país está utilizando ambos para posicionarse como productor de hidrógeno verde, una tecnología que distintos organismos internacionales consideran clave para la transición energética global en la próxima década.

Esta apuesta no es solo ambiental: es también una estrategia de diversificación frente a la dependencia histórica del cobre, cuyo precio internacional afecta de forma directa a las cuentas públicas chilenas cada vez que la demanda china se enfría.

Brasil y Argentina: el crecimiento fintech como motor paralelo

Mientras la macroeconomía regional se mueve despacio, el capital privado está encontrando en las fintech uno de sus sectores favoritos. Según datos de TTR Data, el mercado transaccional latinoamericano movió 27.062 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un 87% más que el año anterior, con el sector fintech concentrando el 61% de todo el capital invertido en la región durante ese período.

Casos como Mercado Pago —la superapp financiera argentina que ya supera los 80 millones de usuarios activos en la región— o Clip en México, con más de 400.000 terminales de pago desplegadas entre pequeños comercios, muestran que la inclusión financiera digital sigue siendo uno de los motores de crecimiento más consistentes de América Latina, independientemente de los vaivenes macroeconómicos. Además, las startups de inteligencia artificial aplicada a finanzas atrajeron 2.700 millones de dólares en la región durante ese mismo trimestre, con Brasil concentrando casi tres cuartas partes de ese capital.

Lo que estos tres casos tienen en común

Ninguno de estos tres países está creciendo rápido a pesar de la desaceleración global — están creciendo (o resistiendo mejor) porque encontraron un nicho concreto donde la región tiene una ventaja real: energía en Chile, localización geográfica en México, e inclusión financiera digital en Brasil y Argentina. Es la confirmación de algo que muchos analistas vienen repitiendo desde hace años: la dependencia de materias primas sigue siendo el principal punto débil estructural de la región, y los países que están diversificando hacia tecnología, energía o servicios financieros digitales son los que mejor están sorteando el ciclo actual.

Riesgos que todavía pueden torcer el escenario

El propio FMI advierte que la región sigue siendo vulnerable a shocks externos concretos: una reversión brusca de los flujos de capital, una caída adicional en los precios de las materias primas, o un recrudecimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. La revisión del T-MEC, que arrancó formalmente el 1 de julio de 2026, es otro factor que puede pesar especialmente sobre México en los próximos meses, dado que buena parte de su atractivo para el nearshoring depende de las reglas de origen y los aranceles que se negocien.

Qué implica esto si inviertes o haces negocios en la región

Para quien evalúa oportunidades en América Latina, el mensaje de estos datos no es «la región crece poco, evítala», sino algo más específico: el crecimiento agregado dice poco, y las oportunidades reales están concentradas en sectores y países muy determinados. Diversificar entre distintos mercados de la región, en lugar de tratarla como un bloque homogéneo, sigue siendo la lección más repetida entre los análisis de organismos como el FMI y el Banco Mundial — y los datos de 2026 la confirman una vez más.

En resumen: una región de dos velocidades

Los números de 2026 dejan una imagen clara: América Latina en conjunto crece por debajo de su potencial, arrastrada por la baja productividad y las condiciones financieras restrictivas que señala el FMI. Pero dentro de ese promedio conviven una Argentina que crece al 3,5%, un México que apenas avanza al 1,6% pese a ser el mayor receptor de inversión extranjera de la región, y un ecosistema fintech que mueve miles de millones de dólares al margen de esa desaceleración. Entender esta región exige mirar más allá del titular agregado y prestar atención a los datos concretos, país por país y sector por sector — que es exactamente lo que hemos hecho aquí.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional (Perspectivas de la Economía Mundial, julio de 2026), Bloomberg Línea, CIAL Dun & Bradstreet, American Industrial Magazine, TTR Data / Proptech Latam Connection, Boomit.

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