Stablecoins: el mercado de 314.000 millones de dólares que ya tiene ley propia en EE. UU.

El 18 de julio de 2025, Donald Trump promulgó la GENIUS Act, la primera ley federal de Estados Unidos dedicada específicamente a las stablecoins, tras superar el Senado por 68 votos a 30 y la Cámara de Representantes por 307 a 122. Tres meses después, en octubre de 2025, la capitalización total del mercado de stablecoins alcanzó un máximo histórico de 314.000 millones de dólares, según datos de Canaccord recogidos por CoinDesk, impulsada precisamente por la claridad regulatoria que esa ley aportó, junto con la entrada de instituciones como Citigroup y Visa en el sector.

Estos dos datos juntos, marco legal nuevo y máximo histórico de mercado en el mismo año, confirman lo que el artículo original planteaba de forma más teórica: las stablecoins han dejado de ser una curiosidad técnica del ecosistema cripto para convertirse en una pieza que gobiernos, bancos centrales y grandes instituciones financieras ya tratan como infraestructura relevante.

Qué exige realmente la primera ley federal de EE. UU. sobre stablecoins

La GENIUS Act no es una autorización genérica, establece obligaciones concretas para cualquier emisor que quiera operar de forma legal en Estados Unidos: mantener reservas 1:1 respaldando cada token emitido, y prohibir expresamente que los emisores paguen rendimiento a los tenedores de stablecoins, una medida pensada para diferenciar claramente estos activos de productos de inversión o depósitos bancarios remunerados. La norma afecta a cualquier stablecoin utilizada por personas en territorio estadounidense, lo que obliga incluso a emisores no estadounidenses, como Tether, la empresa detrás de USDT, a adaptarse si quieren mantener acceso a los exchanges del país.

Esta exigencia de transparencia sobre las reservas responde directamente a una de las preguntas que ya planteaba el artículo original: ¿quién garantiza realmente el valor de una stablecoin, y cómo se gestionan las reservas que la respaldan? Antes de esta ley, la respuesta dependía enteramente de la política interna de cada emisor; ahora, al menos para el mercado estadounidense, existe un marco legal que lo exige.

Quién domina este mercado, con cifras concretas

Lejos de ser un ecosistema fragmentado entre cientos de proyectos similares, el mercado de stablecoins está muy concentrado: USDT (Tether) y USDC (Circle) controlan de forma conjunta entre el 83% y el 86% de toda la capitalización del sector, según distintas fuentes recogidas a lo largo de 2025. Tether por sí solo gestionaba unos 146.000 millones de dólares a comienzos de 2025, mientras que Circle, emisor de USDC, reportó unos ingresos trimestrales de 658 millones de dólares durante el segundo trimestre del año, un 53% más que un año antes, una señal clara de que emitir dólares digitales se ha convertido en una actividad financiera rentable por derecho propio, no solo en una herramienta técnica del ecosistema cripto.

El caso de uso que el artículo original explicaba bien, ahora con más respaldo institucional

El ejemplo de enviar dinero al extranjero mediante una stablecoin en lugar de un sistema bancario tradicional sigue siendo, probablemente, el caso de uso más tangible para alguien ajeno al mundo cripto. Lo que ha cambiado en 2025 es quién más está apostando por esa misma lógica: bancos e instituciones tradicionales como JPMorgan han lanzado sus propias versiones de stablecoin, y Visa, una de las redes de pago más establecidas del mundo, se ha involucrado directamente en la infraestructura del sector, según recoge Canaccord. Esto no elimina las comisiones ni los tiempos de espera de la banca tradicional de la noche a la mañana, pero sí confirma que las grandes redes de pago ya no ven las stablecoins como una amenaza a ignorar, sino como una tecnología en la que participar directamente.

Por qué siguen siendo el pilar silencioso de las finanzas descentralizadas

Como ya explicamos en nuestro artículo sobre contratos inteligentes, buena parte del valor gestionado hoy en protocolos DeFi depende de que exista un activo estable con el que operar sin la volatilidad de Bitcoin o Ethereum. Las stablecoins siguen cumpliendo esa función esencial: préstamos descentralizados, plataformas de ahorro digital, intercambio de activos y gestión de liquidez continúan apoyándose en ellas como la pieza que hace operable a todo el ecosistema, tal como señalaba el artículo original, solo que ahora ese ecosistema mueve varios cientos de miles de millones de dólares adicionales gracias, en parte, a la propia claridad regulatoria de la GENIUS Act.

La pregunta sobre las CBDC sigue abierta, pero con más contexto

El debate que planteaba el artículo original, si las monedas digitales de bancos centrales terminarán desplazando a las stablecoins privadas, sigue sin resolverse, pero 2025 ha añadido un matiz importante: mientras Estados Unidos construía un marco legal específicamente para que las stablecoins privadas prosperen bajo supervisión, sin necesidad de una CBDC propia, la Unión Europea avanzaba en paralelo con MiCA para regular stablecoins y, por separado, con su propio proyecto de euro digital. Esto sugiere que la coexistencia entre ambos modelos, que el artículo original ya apuntaba como posibilidad, podría depender menos de una superioridad técnica de un sistema sobre otro y más de las decisiones políticas que cada bloque económico tome sobre cómo prefiere regular el dinero digital.

Lo que este año ha confirmado sobre las stablecoins

A mi juicio, el dato más revelador de 2025 no es el récord de capitalización de mercado en sí, sino que ese récord llegó precisamente después de que se aprobara una regulación más estricta, no a pesar de ella. Esto contradice la idea, bastante extendida en el sector cripto, de que más regulación siempre frena el crecimiento. En el caso de las stablecoins parece haber ocurrido lo contrario: la claridad legal atrajo el tipo de capital institucional que antes se mantenía al margen por la incertidumbre regulatoria. Si esa dinámica se sostiene, es razonable esperar que el puente entre el dinero tradicional y el digital que describía el artículo original se vuelva cada vez más ancho, no más estrecho, a medida que más jurisdicciones sigan un camino parecido al que ha tomado Estados Unidos con la GENIUS Act.

El puente sigue siendo el mismo, pero ahora tiene barandillas

Las stablecoins nacieron para resolver el problema de la volatilidad que hacía inviable usar criptomonedas para pagos cotidianos, y esa sigue siendo su función principal. Lo que ha cambiado en 2025 es que ese puente entre el sistema financiero tradicional y la economía digital ya no se sostiene solo sobre la promesa de cada emisor privado, sino sobre un marco legal concreto que exige respaldo verificable. Con un mercado que ya supera los 300.000 millones de dólares y una ley federal que lo regula por primera vez, las stablecoins han pasado de ser una solución técnica ingeniosa a formar parte de la conversación seria sobre cómo se organizará el dinero digital en los próximos años.

Este artículo tiene fines informativos y educativos, no constituye asesoramiento financiero personalizado.

Fuentes: Decrypt (vía DeFiLlama), CoinDesk (Canaccord), Phemex, Gate.com, BingX.

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