Blockchain sin criptomonedas: lo que funciona de verdad en 2025 (y lo que se ha desinflado)

Reducir blockchain a Bitcoin sería tan limitado como pensar que Internet solo sirve para enviar correos electrónicos. La tecnología que hay detrás —un registro compartido, verificable y difícil de alterar— tiene aplicaciones que van mucho más allá del intercambio de activos digitales. Pero 2025 también ha dejado una lección incómoda para quienes hace unos años presentaban blockchain como la solución universal a cualquier problema de confianza digital: algunas de sus aplicaciones más comentadas —como los NFT— han sufrido un colapso de mercado que conviene analizar con honestidad antes de repasar los casos donde la tecnología sí está avanzando con solidez.

Ya hemos cubierto con detalle los casos de logística, salud y energía en otro artículo —incluyendo la lección que dejó el cierre de TradeLens—, así que aquí nos centramos en tres terrenos distintos: la educación, la identidad digital y administración pública, y la verificación de contenido frente a la desinformación generada por IA.

Educación: credenciales verificables que ya funcionan en Europa, no solo en laboratorio

La falsificación de títulos académicos sigue siendo un problema real, y aquí blockchain tiene un caso de uso que ha pasado de la teoría a la implementación efectiva. La Infraestructura Europea de Servicios Blockchain (EBSI), un proyecto de la Comisión Europea en el que participan 30 países —incluida España—, incluye desde hace años un caso de uso específico para diplomas: permite que un ciudadano presente la credencial verificable de su titulación ante cualquier universidad o empresa europea, sin depender de documentos físicos ni de procesos de verificación manual entre países.

En España, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) lleva trabajando desde 2018 en alinear la red universitaria española (BLUE) con este estándar europeo. Y el desarrollo no se ha quedado solo en el ámbito universitario: en noviembre de 2025, el Institut Tecnològic de Barcelona completó el proyecto CERT, que aplica el mismo enfoque de credenciales verificables a los títulos de Formación Profesional, alineado con los estándares europeos de identidad digital autosoberana y con EBSI. Esto demuestra que la tecnología ha avanzado desde los pilotos universitarios hacia la formación profesional, ampliando el tipo de credenciales que pueden verificarse de forma instantánea y transfronteriza.

Identidad digital y administración pública: el terreno donde blockchain se integra con marcos legales ya existentes

El caso de uso de «identidad digital soberana» dentro de EBSI —conocido como ESSIF— es quizás el desarrollo más ambicioso de blockchain en el sector público europeo: permite que los ciudadanos gestionen sus propios datos de identidad sin depender de un intermediario centralizado, conservando el control sobre qué información comparten y con quién. A diferencia de otras aplicaciones más especulativas, este desarrollo avanza en paralelo con la construcción del marco legal europeo de identidad digital, lo que le da una base regulatoria sólida que muchos otros proyectos de blockchain no tienen.

Otros usos en administraciones públicas —registros de propiedad, gestión documental, certificaciones oficiales— siguen avanzando a un ritmo más pausado, en gran parte porque requieren coordinación entre organismos que no siempre comparten los mismos incentivos ni calendarios para modernizar sus sistemas.

Arte y propiedad intelectual: la corrección que el artículo original necesitaba

Aquí es donde conviene ser más honestos que optimistas. El mercado de los NFT —la aplicación de blockchain al arte digital y la propiedad intelectual que más titulares generó entre 2021 y 2022— ha vivido un desplome sostenido durante 2025: las ventas totales del año cayeron un 37% respecto a 2024, hasta 5.630 millones de dólares, según datos de CryptoSlam recogidos por CoinMarketCap, mientras el precio medio de venta bajó de 124 a 96 dólares. La capitalización total del sector llegó a caer por debajo de los 1.500-2.500 millones de dólares hacia finales de año, niveles similares a los de antes del boom de 2021, con semanas de diciembre por debajo de los 70 millones de dólares en ventas — muy lejos de los miles de millones mensuales que llegó a mover el sector en su momento álgido.

Esto no invalida el principio técnico que hace útil a blockchain para el arte y la propiedad intelectual —registrar de forma permanente y verificable quién creó una obra y cuándo—, pero sí desmiente la idea, muy extendida hace unos años, de que los NFT serían el modelo dominante de propiedad digital del futuro cercano. Lo que queda tras esta corrección de mercado es un caso de uso más modesto y más técnico: la capacidad de verificar autoría y automatizar el pago de regalías mediante contratos inteligentes, útil para determinados creadores, pero lejos de la revolución cultural que se anunciaba.

Medios de comunicación: la respuesta real al problema de la desinformación con IA

Frente a la vaga mención del artículo original sobre «aportar herramientas para mejorar la trazabilidad», en 2025 existe ya un estándar concreto con adopción real: C2PA (Coalición para la Procedencia y Autenticidad del Contenido), respaldado por la Content Authenticity Initiative, que agrupa a casi 6.000 miembros entre empresas y organizaciones de medios. El estándar cuenta con el respaldo de Adobe, Google, Microsoft, Meta, OpenAI, Sony y, desde hace poco más de un año, también Amazon, que ha empezado a aplicarlo a las imágenes generadas con su modelo Titan Image Generator.

En la práctica, esto ya es visible para cualquier usuario: medios como la BBC, Associated Press o Reuters muestran un icono «CR» (Content Credentials) sobre sus fotografías de noticias importantes desde 2024-2025, que al pulsarlo despliega información verificable sobre el origen de la imagen. Pero el propio estándar reconoce sus límites: la mayoría del público todavía no sabe que estas credenciales existen, y muchas redes sociales reescriben las imágenes al subirlas, perdiendo los metadatos de procedencia en el proceso. Es una herramienta real y en expansión, no una solución mágica — la ausencia de una credencial de contenido no significa necesariamente que algo sea falso, solo que no se puede verificar su origen por esta vía.

Lo que estos casos tienen en común

Puestos en conjunto, los desarrollos que mejor están funcionando en 2025 —EBSI en educación e identidad digital, C2PA en verificación de contenido— comparten dos características que le faltaban al mercado NFT: se apoyan en coaliciones amplias de actores con incentivos alineados (gobiernos europeos en un caso, las principales empresas tecnológicas y medios de comunicación en el otro), y resuelven un problema de verificación concreto y ya existente, en lugar de crear un mercado especulativo nuevo alrededor de la escasez artificial de un activo digital.

Los desafíos que persisten

Los obstáculos que ya señalaba el artículo original —costes de implementación, escasez de profesionales especializados, problemas de escalabilidad, incertidumbre regulatoria— siguen siendo reales. A estos se suma, con los datos de 2025 sobre la mesa, un desafío más específico: conseguir que la adopción no dependa solo de que las instituciones emisoras (universidades, medios, administraciones) implementen estos sistemas, sino de que el público general aprenda a verificar y confiar en ellos, algo que el propio caso de C2PA demuestra que todavía está lejos de conseguirse de forma masiva.

Con qué quedarse de todo esto

Blockchain fuera de las criptomonedas no es ni la revolución universal que prometían los entusiastas de 2021, ni una moda ya superada. Es una tecnología que, cuando se aplica a un problema de verificación concreto y cuenta con el respaldo de una coalición amplia de actores con incentivos alineados —como ocurre con las credenciales educativas europeas o los estándares de autenticidad de contenido—, está generando infraestructura real y creciente. Cuando se aplica, en cambio, para crear escasez artificial alrededor de activos especulativos, como ocurrió con buena parte del mercado NFT, los datos de 2025 muestran que ese modelo ha tenido mucho más recorrido en la especulación que en la utilidad sostenida.

Fuentes: BCdiploma, Administración Pública Digital, Certifydoc, CRUE-TIC, CoinMarketCap (vía CryptoSlam), Cointribune, SSL.com, ConverCom (Content Authenticity Initiative), Infobae.

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