
El Banco Mundial publicó a finales de 2025 la última edición de su Global Findex, la encuesta más autorizada sobre inclusión financiera a nivel mundial, basada en casi 148.000 adultos entrevistados en 141 países durante 2024. El titular es alentador: el 79% de los adultos del mundo ya tiene una cuenta financiera, frente al 62% de 2014 — un avance de 17 puntos porcentuales en una década. En los países de ingresos bajos y medios, el crecimiento ha sido incluso más pronunciado: 20 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 75%.
Pero esa misma edición del informe deja una cifra que pone el avance en perspectiva: 1.400 millones de adultos siguen sin estar bancarizados, según recoge el Foro Económico Mundial a partir de estos datos. El progreso es real y medible, pero está lejos de completarse.
Dónde se ha notado más el cambio, y dónde menos
El avance no ha sido homogéneo. El Global Findex 2025 muestra un rango muy amplio según la región: la tenencia de cuentas alcanza el 83% en Asia Oriental y el Pacífico, mientras que en Oriente Medio y el Norte de África (excluyendo las economías de renta alta) se queda en el 53%. Esta diferencia no es casual — coincide en gran medida con el nivel de penetración de la telefonía móvil e Internet en cada región, lo que confirma la tesis central del artículo original: la conectividad digital ha sido uno de los principales motores del avance, allí donde ha llegado con fuerza.
El caso que mejor ilustra este cambio: el dinero móvil en África
El ejemplo más citado sigue siendo válido y los datos recientes lo confirman: en África Subsahariana, el dinero móvil se ha convertido en el motor clave de la inclusión financiera, contribuyendo directamente al aumento de las tasas de ahorro formal en la región. A diferencia de otras zonas del mundo, donde el acceso llega primero a través de una cuenta bancaria tradicional y después se digitaliza, en buena parte de África el camino ha sido el inverso: millones de personas han accedido primero a una cuenta de dinero móvil, sin haber tenido nunca una cuenta bancaria convencional. América Latina y el Caribe muestran una dinámica similar, aunque con menor intensidad que África Subsahariana.
Lo que el informe añade por primera vez: seguridad digital y uso real de los pagos
Una novedad relevante de la edición 2025 del Global Findex es que, por primera vez, incluye datos globalmente comparables sobre propiedad de teléfonos móviles, uso de Internet y seguridad digital — no solo sobre titularidad de cuentas. Esto es importante porque el propio informe distingue entre tener una cuenta y usarla de forma efectiva: según datos previos de la misma serie, más de 150 millones de adultos bancarizados en el mundo seguían realizando sus pagos a comercios exclusivamente en efectivo, incluidos más de 50 millones solo en Brasil y 16 millones en Colombia. Tener acceso formal al sistema financiero no siempre se traduce en usarlo activamente — un matiz que el artículo original, centrado solo en el acceso, no recogía.
La inteligencia artificial como la siguiente frontera, según el Foro Económico Mundial
El artículo original mencionaba la IA aplicada a microfinanzas como una tendencia de futuro. El Foro Económico Mundial ya la sitúa como la «nueva frontera» de la inclusión financiera en un análisis de finales de 2025: los algoritmos capaces de evaluar solvencia a partir de datos alternativos —comportamiento de pago de facturas, patrones de uso del móvil, historial de transacciones digitales— pueden abrir financiación a personas sin historial bancario convencional, un colectivo que incluye a la Generación Z, trabajadores de la economía de plataformas y residentes de comunidades rurales en todo el mundo, no solo en países en desarrollo.
El propio análisis del Foro subraya algo importante: para estas 1.400 millones de personas sin cuenta, la exclusión financiera no es solo un problema de acceso — es una fuente de fragilidad económica real, en la que un único gasto imprevisto puede desencadenar una crisis personal, precisamente porque no existe ningún colchón formal (ahorro, crédito, seguro) al que recurrir.
La brecha que persiste: no todo el progreso ha sido igual de rápido
El propio Banco Mundial reconoce que, pese al avance general, persisten disparidades importantes entre hombres y mujeres, y entre las personas con más y menos recursos dentro de cada país. Esta brecha se ha reducido más lentamente que la cifra global de acceso, lo que confirma algo que ya apuntaba el artículo original: aumentar el número de cuentas disponibles no es lo mismo que garantizar que todos los colectivos se benefician por igual del proceso.
Los desafíos que el informe confirma, con datos actualizados
La brecha digital sigue siendo el obstáculo estructural más citado: sin conectividad ni dispositivo, ninguna innovación fintech llega a las personas que más podrían beneficiarse de ella. A esto se suma la falta de alfabetización digital y financiera, y los riesgos de seguridad que crecen al mismo ritmo que la propia digitalización — algo que hemos tratado con datos concretos sobre España en nuestro artículo sobre fraudes online en 2026, y que a escala global afecta de forma desproporcionada a quienes están accediendo por primera vez a servicios financieros digitales, con menos experiencia para detectar un intento de fraude.
Por qué esta cifra concreta importa más que cualquier discurso general
A mi juicio, lo más valioso del Global Findex 2025 no es la cifra global del 79% —que por sí sola podría sonar a éxito casi completo—, sino el desglose regional y el matiz sobre el uso real de las cuentas. Un 79% de titularidad mundial con un rango que va del 83% al 53% según la región, y con 150 millones de personas bancarizadas que en la práctica siguen operando solo en efectivo, describe un panorama mucho más matizado que «Internet ha resuelto la inclusión financiera». Lo ha impulsado de forma innegable, pero el propio informe deja claro que 1.400 millones de personas —una cifra mayor que la población de toda América— siguen fuera del sistema, y que tener una cuenta no siempre equivale a usarla como una herramienta real de estabilidad económica.
Lo que queda por hacer
El Global Findex 2025 confirma la tendencia de fondo del artículo original: la conectividad digital ha sido, con diferencia, el motor más importante de la inclusión financiera de la última década. Pero también deja una hoja de ruta clara para lo que falta: cerrar la brecha regional que separa el 83% de Asia Oriental del 53% de Oriente Medio y el Norte de África, convertir la titularidad de cuentas en uso real y sostenido, y aprovechar herramientas como la evaluación de solvencia con IA para llegar a los 1.400 millones de personas que, todavía en 2025, permanecen fuera del sistema financiero formal.
Fuentes: Banco Mundial (Global Findex Database 2025), Foro Económico Mundial, FindDev Gateway.